En esta nota se analiza cómo respondieron las empresas y los particulares del Reino Unido cuando, en noviembre de 2025, la verificación de la identidad pasó a ser un requisito legal para los consejeros y los titulares reales de las empresas, lo que supuso un cambio de un registro de titulares reales basado en la autodeclaración no verificada a otro que exigía una prueba de identidad.
Hemos constatado que esta obligación aumentó considerablemente el cumplimiento normativo. Una vez que el requisito pasó a ser vinculante, las tasas de verificación aumentaron en 46,2 puntos porcentuales entre los titulares reales que también son consejeros y entre 12,8 y 53,0 puntos porcentuales entre los consejeros. Esta respuesta de cumplimiento vino acompañada de una importante respuesta de elusión: las empresas eran entre 5,4 y 12,6 puntos porcentuales más propensas a aprovechar una laguna administrativa que les permitía aplazar la verificación de identidad hasta un año. Este comportamiento de elusión se distribuye de forma desigual entre empresas con características diferentes.
Analizamos además la verificación delegada a través de los Proveedores de Servicios Corporativos Autorizados (ACSP), los intermediarios profesionales que pueden verificar identidades en nombre de terceros. Al examinar sus perfiles de riesgo, observamos que los proveedores de mayor riesgo realizan una proporción desproporcionada de verificaciones de titulares reales con sede en el extranjero, especialmente en comparación con los que tienen su sede en el Reino Unido. Los ACSP que se encuentran en el decil más alto de la puntuación de riesgo representan el 40,7 % de todas las verificaciones delegadas de titulares reales con sede en el extranjero.
Estos resultados indican que la verificación de la identidad mejora significativamente la fiabilidad de la información del registro de titulares reales del Reino Unido, pero que su eficacia se ve limitada por las prácticas de elusión y por la heterogeneidad en la calidad de la verificación delegada. Por lo tanto, recomendamos que Companies House considere la presentación estratégica anticipada, antes de que sea obligatoria la verificación, como una señal de riesgo para una aplicación selectiva de la normativa; que supervise a los ACSP en su calidad de «guardianes» delegados para evitar la existencia de estándares de verificación desiguales entre los distintos proveedores; y que complemente la verificación de identidad con un seguimiento basado en el riesgo de los patrones de titularidad sospechosos que la verificación de identidad por sí sola no puede detectar.