Las personas más ricas del Reino Unido, al igual que en muchos países de la OCDE, pagan tipos impositivos efectivos inferiores a los de los trabajadores comunes. Al mismo tiempo, la riqueza de los 300 hogares más ricos ha aumentado de aproximadamente el 5 % del PIB en 1989 al 16 % en la actualidad. Este informe presenta una respuesta a estos desafíos: un impuesto mínimo anual promedio del 2 % sobre el patrimonio total de los hogares con más de 100 millones de libras esterlinas (£100 millones) en riqueza. Este impuesto recaudaría alrededor de 10 000 millones de libras esterlinas en 2026, lo que equivale al 0,3 % del PIB y a casi un tercio del déficit presupuestario corriente previsto por el Gobierno. Dado que solo los 1 000 hogares más ricos estarían sujetos al impuesto, las críticas habituales dirigidas a los antiguos impuestos sobre el patrimonio —la inviabilidad administrativa, la evasión fiscal, las dificultades de valoración, la existencia de activos ilíquidos y el posible efecto desincentivador sobre la innovación empresarial— no resultarían aplicables. La propuesta también incluye un período de diez años tras la emigración, durante el cual los hogares seguirían estando sujetos al impuesto, basándose en recientes cambios similares introducidos en el impuesto sobre sucesiones. Dado el reducido número de hogares afectados, el impuesto podría aplicarse rápidamente para evitar salidas anticipadas del país. La recaudación seguiría siendo considerable bajo distintos supuestos relativos al diseño del impuesto y a las respuestas de comportamiento de los contribuyentes.